Hacía falta suerte

Todo equipo de futbol tiene esos partidos en los que más no sale nada, cualquier cantidad de tiros, ocasiones claras, disparos al poste y el balón no entra. Un descuido, una ocasión y se pierde el partido. El pasado reciente del Madrid, trágico como fue, se puede resumir en gran parte en eso. Faltaba suerte, por cuestiones del azar, se le escapó más de un partido al Madrid.

Hoy se firmó la paz con la fortuna, el Madrid dejó atrás su mala relación con astros, primero salvándose de dos balones al poste, para luego encontrar el camino de la victoria en un rebote a los 80 minutos del encuentro. Así fue como el equipo blanco vuelve a sumar de a tres, después de cinco jornadas sin lograrlo. Nueva victoria del equipo de Santiago Solari, que, sin haber brillado en el apartado futbolístico, cumple a nivel de resultados, esos de los que tan necesitado está el conjunto merengue.

La primera oportunidad del encuentro la tuvo Karim Benzema que disparó al palo largo y rozó el poste. No empezaba mal el equipo merengue que sumó ocasiones de gol con centros desde la banda izquierda de un Reguilón que de momento cumple de buena manera, sus balones al área siempre llevaron peligro. A la postre fue lo mejor de un primer tiempo en el que el equipo blanco se fue diluyendo con el pasar de los minutos.

El Pucela compacto en defensa, notó que el Madrid a pesar de las posesiones largas se quedaba sin ideas, sin energías y adelantó líneas. Leo Suarez dejó solo frente al meta madridista a Antoñito que la picó, pero el balón se fue por encima del larguero. Además un chut de Toni Villa acrecentó el malestar el Bernabéu que despidió al descanso con pitos.

El conjunto merengue modificó e inició de la segunda parte con intensidad, fueron a buscar el gol y crearon tres oportunidades. Sin embargo, el empuje de los locales no terminó por arrinconar a los blanquiazules, que salían de la presión del Real Madrid con facilidad. Los de Sergio recibieron con tiempo y aprovecharon para disparar desde lejos, hasta en dos ocasiones se estrellarían con el larguero -uno de Alcaraz y otro de Toni Villa-. Entre los dos disparos, Courtois paró un tiro con veneno de Toni Villa. Pero hoy la suerte estaba del otro lado, la cara de la moneda que cayó era blanca, no blanquiazul.

Antes de que el buen momento del Valladolid pasara factura el técnico madridista reaccionó, no todo fue fortuna. Hay que reconocer a Solari, lo que suele decirse, que la suerte también se construye y fue él quien sacó a Bale y Asensio -que nuevamente pasaron por el campo sin pena, ni gloria-, para dar entrada Vinicius. Precisamente fue el brasileño quien se internó al área rival y siendo escoltado por dos defensas, tiró (o centró) un balón que se iba muy desviado, que al rebotar en Kiko Olivas el balón fue a parar al fondo de las redes. Consumó el Madrid la victoria con un gol de penal convertido por Sergio Ramos a lo panenka, un gol que dio la tranquilidad a un Solari que debuta en liga con una victoria.

 

Por: Juan José Rodríguez Ortega

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